BIOGRAFIAS que son testimonios de vida

Domingo Seijo Piferrer (Barcelona, España, 29/07/1920)

En 1938, con tan solo 17 años, cayó prisionero de la Falange Española, llevado a Zaragoza y luego a Avilés, en Asturias, al campo de concentración "la Vidriera de Avilés". Poco después fue liberado y reclutado en la "Brigada del Biberón" republicana, por la juventud de sus componentes. Pronto fue nombrado Cabo del 3er Batallón, que peleó valientemente contra tropas entrenadas y con armamento alemán. Tomado prisionero por los alemanes, fue entregado a los franquistas. Liberado en mayo de 1939, al poco tiempo fue llamado a filas para pelear para el nazismo en la Div. Azul y contra la URSS. Finalizada la guerra, en 1950 logró escapar de España a la Argentina, donde encontró al fin paz y prosperidad. Hasta hace pocos años, este barcelonés agradecido al país, concurría gustoso a las reuniones del CRE.

José María Lunazzi (La Plata, Argentina, 15/11/1904-12/04/1995)

Hijo de una familia italiana de La Plata, a quien sus amigos apodaban "el gringo", participó ya en su adolescencia en diversas luchas sociales. Fue uno de los líderes estudiantiles por la Reforma Universitaria en La Plata. Pedagogo de vocación libertaria y socialista, se alistó en 1937 como voluntario republicano en la Guerra Civil Española desempeñando diversos cargos en la CNT y la FAI en el Consejo Municipal de Barcelona y Valencia. Salió de España junto a su amigo David Kraiselburd en un riesgoso viaje a través de la Italia de Mussolini y la Alemania de Hitler. En 1938 logró volver a la Argentina, donde al poco tiempo participó en la campaña por la libertad de los presos de Bragado -Vuotto, Mainini y de Diago-. Continuando su vocación docente, se doctoró en Cs. de la Educación en 1987. En 1994 la ciudad de La Plata lo nombró ciudadano ilustre, y fue también homenajeado junto a Paulo Freire en Campinas, Brasil, en el Congreso Iberoamericano de Historia de la Educación Latinoamericano.

Alfonso Gorosabel Garcia (Buenos Aires, Argentina, 10/06/1920-17/07/2003)

"Las guerras las viven y las mueren los simples soldados, los sin nombre de la Historia"

Había nacido en Buenos Aires, San Telmo, en 1920, hijo de españoles que decidieron en 1929 el regreso a La Rioja de la que eran oriundos.
En 1936, Logroño cayó sin presentar resistencia a los facciosos
Un vecino de derechas dió el aviso a la familia: pese a sus 16 años, Alfonso estaba señalado por sus simpatías anarquistas, y por tanto su vida en peligro.
El joven se despidió de sus padres, (a los que ya no volvería a ver), y marchó al país vasco, con referencias de la CNT, donde poco después se integró al Batallón Isaac Puente que en noviembre del 36, intervino en la fallida ofensiva republicana de Villarreal.
Alfonso supo entonces que la guerra no era un juego.
Cuando el frente Norte se derrumbó, Gorosabel junto a otra veintena de milicianos apostaron a huir desde Santander por mar, (agosto del 37), en un endeble pesquero que a punto estuvo de zozobrar en las aguas del Cantábrico.
La fortuna jugo a favor de ellos, puesto que fueron rescatados por un destructor británico que los desembarcó en el puerto de Saint Nazaire.
Desde Nantes, y por sus medios llegaron Alfonso y sus compañeros a la frontera franco- catalana y se reintegraron a la lucha , Gorosabel en la Defensa antiaérea
Herido en el frente del Ebro en agosto del 38, fue derivado a un Hospital de Figueres, adónde lo sorprendió la retirada final.
Cruzó la frontera en muletas en febrero del 39, primero probó "la hospitalidad" en Argèles y en abril fue trasladado a Gurs, (que recién había sido construido) , en donde permaneció hasta su evacuación.
A España no podía volver.
¿Por qué no viajar a la tierra de la infancia?
En octubre del 39 embarcó en La Rochelle en el Massilia, junto a 77 argentinos, rumbo al Sur.
Alfonso Gorosabel García llegó a Buenos Aires en noviembre de 1939. Llegaba descalzo, con 19 años, pero, cómo son los 19 años de un hombre que conoció la ferocidad de la guerra?
El mismo escribió " ...tuve una etapa de mí vida salteada...pero con la firme convicción que había hecho lo que mis ideales me ordenaban, defender una causa justa que todavía sostengo y espero confiado el advenimiento de la III República."
Tuvo un bar, trabajó en la Marina Mercante, formó una familia y la tercera no llegó para él, pero su hija Rita sostiene la bandera en el Centro Republicano de Mar del Plata (el último que queda abierto en Argentina).